13
NOV
2017

Las causas reales de las caries (y ninguna es la genética)

Causas reales de las caries

 

La caries, patología bucodental más frecuente, es una enfermedad infecciosa de origen bacteriano que destruye progresivamente los dientes.  Después de las comidas, los restos de alimento que siempre quedan en la boca son metabolizados por las bacterias generando ciertos ácidos que tienen un poder desmineralizador sobre los dientes.

Inicialmente, las caries son indoloras y pueden pasar desapercibidas durante un tiempo. Si no son tratadas a tiempo, aparecerá sensibilidad dental, dolor, mal aliento o cavidades donde se retienen con más facilidad restos de comida empeorando su evolución. Además, una vez la caries llega a la dentina (capa del diente por debajo del esmalte) la progresión es mucho más rápida al ser ésta mucho más blanda.

Prevenir su aparición debe ser siempre el primer objetivo. Si ya existen lesiones de caries, en fases tempranas se tratan mediante obturaciones o reconstrucciones de composite (empastes blancos). Cuando la caries es más profunda y afecta al nervio, será necesaria la realización de una endodoncia y una restauración de composite o porcelana. En casos muy avanzados la extracción de la pieza será inevitable por lo que habrá que sustituirla posteriormente mediante un implante siempre y cuando se cumplan una serie de requisitos.

En algunos sectores se ha llegado a sugerir que hay personas con cierta predisposición genética a sufrir caries con más facilidad que otras. Esto es algo que varios estudios científicos han descartado abiertamente. Concretamente, investigadores del Instituto J. Craig Venter en Rockville (EEUU) concluyen que las especies bacterianas cuya presencia viene fuertemente condicionada por la genética no son las implicadas en el desarrollo de las caries.

 

Entonces, ¿cuáles son las verdaderas causas?

1. No realizar una correcta higiene dental

Eliminar los restos de alimentos después de cada comida es determinante para evitar el riesgos de padecer esta enfermedad. Recomendamos realizar un riguroso cepillado, usar seda dental (igual de importante que el cepillado, ya que éste no es capaz de limpiar entre los dientes), enjuagues con colutorios específicos, irrigador dental y cepillos interproximales en caso de haber espacios entre los dientes.

2. Dieta excesivamente azucarada

Los hidratos de carbono o azúcares por sí mismos no producen caries, sin embargo, las bacterias causantes de la caries sí se alimentan de estos azúcares, de manera que si se consumen el riesgo de caries se multiplica exponencialmente si no hay una correcta limpieza bucodental tras ingerirlos.

3. Algunos medicamentos

Existen ciertos fármacos que alteran el biofilm oral y el ph de la boca. Además, el azúcar está presente en ciertos medicamentos como pastillas antiácidas, jarabes o gotas para la tos.

4. Cambios hormonales

Etapas de la vida como la menopausia o el embarazo pueden alterar nuestro organismo debido a la falta o exceso de segregación de ciertas hormonas que pueden afectar a los huesos, las mucosas y los tejidos de la boca.

5. Padecer diabetes

Desgraciadamente, está científicamente demostrado que los diabéticos tienen un gran riesgo de sufrir enfermedades periodontales. En su desarrollo, la boca está especialmente sensible y pueden surgir las temidas caries, entre otras complicaciones.

6. Fisonomía particular de nuestra boca

Los pacientes que presentan dientes malposicionados (torcidos, montados, inclinados, etc…) son más susceptibles de padecer caries. En estos casos hay muchas zonas retentivas entre los dientes que hacen que se acumulen más restos de comida y/o placa bacteriana, y además la limpieza de estas zonas es mucho más complicada que cuando los dientes están bien alineados. Por otro lado, cuanto mayor grosor tenga nuestro esmalte más difícil será atravesarlo y dañar las capas más profundas del diente.

7. Presencia de prótesis o aparatos de ortodoncia

Al igual que ocurre en casos de dientes malposicionados, la presencia prótesis o aparatos de ortodoncia favorece el acúmulo de comida y bacterias.

 

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